In the Fields of the North / En los Campos del Norte

Maria Antonietta Gonzalez and Jose Angel Martinez Gonzalez

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This online exhibit contains 29 photographs and is divided into three sections:

In the Fields of the North / En los Campos del Norte
Farm Workers’ Wages / Los Salarios de los Trabajadores Agrícolas
Success at Sakuma Farms / Éxito en la Granja Sakuma

In the Fields of the North / En los Campos del Norte features the work of David Bacon; is produced in partnership with
the California Rural Legal Assistance, the Binational Front of Indigenous Organizations, and History San Jose; and is traveled by Exhibit Envoy.

In the Fields of the North / En los Campos del Norte

Farm workers in California speak twenty-three languages and have rich cultures of music, dance, and food that bind their communities together. Migrant indigenous farm workers participate in immigrant rights marches, and organize unions. Migration creates communities, which today pose challenging questions about the nature of citizenship in a globalized world.

In Washington DC, discussions of immigration are filled with wrong assumptions. US policy treats migrants as individuals, ignoring the social pressures forcing whole communities to move, and the networks of families and hometowns that sustain them on their journeys.

Today I see workers waiting in long lines to cross the border in Mexicali, trying to get to their jobs cutting lettuce in the Imperial Valley. It's not hard to go down those lines, talking and taking photographs. This documentation continues on the other side of the border by going out to the fields, taking images that show the work in a way that asks the viewer to think about what it's like to labor bent over all day.

As a union organizer, I helped people fight for their rights as immigrants and workers. I'm still doing that as a journalist and photographer. Like many others in this movement, I use the combination of photographs and oral histories to connect words and voices to images. Together, they help capture a complex social reality as well as people's ideas for changing it.

I'm on the side of immigrant workers and unions and share their struggle for rights and a decent life. If the work I do helps to strengthen these movements, it will have served a good purpose.

- David Bacon

Los trabajadores agrícolas en California hablan veintitrés lenguas y poseen una vasta cultura, música, baile y comida que unen a sus comunidades. Los trabajadores agrícolas migrantes indígenas participan en marchas por los derechos de los inmigrantes, y organizan sindicatos. La migración crea comunidades que hoy plantean preguntas desafiantes sobre la naturaleza de la ciudadanía en un mundo globalizado.

En Washington DC, las discusiones sobre la inmigración se alimentan de suposiciones erróneas. Las políticas estadunidenses tratan a los migrantes como individuos, ignorando las presiones sociales que obligan a comunidades enteras a desplazarse, y las redes en la familia y en los lugares de origen que sostiene esta migración.

Hoy observo largas filas de trabajadores esperando cruzar la frontera en Mexicali, intentando llegar a sus trabajos para cortar lechugas en el Valle Imperial. No es difícil recorrer esas filas, conversando y tomando fotografías. El registro continua del otro lado de la frontera, recorriendo los campos de cultivo, tomando imágenes que muestran el trabajo de tal manera que exigen al espectador se cuestione lo que es trabajar encorvado prácticamente todo el día.

Como organizador sindical, ayudé a la gente a luchar por sus derechos como inmigrantes y trabajadores, y continúo haciéndolo como periodista y fotógrafo. Como muchos otros en este movimiento, yo combino fotografías e historias orales para conectar palabras y voces con imagines. Juntas ayudan a captar una compleja realidad social, así como las ideas de la gente para transformarla.

Estoy del lado de los trabajadores inmigrantes y los sindicatos y comparto su lucha por derechos y lograr una vida digna. Y si mi trabajo contribuye a a fortalecer estos movimientos, entonces habrá servido a una buena causa.

- David Bacon

Manuel Garcia

Manuel Garcia, a farm worker from Esteli, Nicaragua, shows the juice from trimming tobacco plants on his hands and arms. He absorbs nicotine from it, but the rancher discourages workers from wearing gloves, saying that it would cause them to harm the plants. Tobacco juice is the source of green tobacco sickness, an occupational health hazard. “I feel it as soon as I start work,” he says. “Then, after my body gets used to it, I can hardly feel it at all. But I know I’m absorbing it all day.”

Manuel García, un trabajador agrícola de Estelí, Nicaragua, muestra sus manos y brazos manchadas de jugo por recortar las plantas de tabaco. Manuel absorbe la nicotina de la planta, pero el productor les pide a los trabajadores no usar guantes, argumentando que dañarían las plantas. El jugo del tabaco es la fuente de la enfermedad del tabaco verde, un riesgo ocupacional. “Siento los síntomas tan pronto como empiezo a trabajar”, comenta. “Pero una vez que mi cuerpo se acostumbra, no siento absolutamente nada. Pero estoy conciente de que lo estoy absorbiendo todo el día”.

Two farm workers pull weeds

Two farm workers pull weeds in a field of organic potatoes. By mid-afternoon the temperature is over 100 degrees. Workers wear layers of clothes as insulation against the heat.

Dos trabajadores agrícolas arrancan mala hierba en un campo de papas orgánicas. A media tarde la temperatura es mayor de 37 grados. Los trabajadores usan capas de ropa como aislante contra el calor.

Celery cutters work bent over all day

Celery cutters work bent over all day, working as fast as possible on the piece rate. They wear rubber pants and other gear to protect them from the water on the plants, which would otherwise quickly soak their clothes.

Los cortadores de apio trabajan agachados todo el día, y trabajan lo más rápido posible pues les pagan a destajo. Visten pantalones de hule y equipo para protegerse del agua en las plantas, pues de otra forma su ropa se humedecería rápidamente.

A crew of farm workers harvests romaine lettuce

A crew of farm workers harvests romaine lettuce for Pamela Packing Company near Mecca, in the Coachella Valley. This crew cuts and packs the lettuce into boxes on the ground, the way lettuce harvesting was organized until the 1990s. This system gave lettuce workers control over the speed of the work and the amount cut. Growers replaced this work system in most places with lettuce machines, to end control of the harvest by workers.

Una cuadrilla de trabajadores agrícolas cosecha lechuga romana para la Pamela Packing Company, cerca de Mecca en el Valle de Coachella. La cuadrilla corta y empaca las lechugas en cajas sobre el suelo, tal como se hacía hasta la década de 1990. Este sistema dio a los trabajadores de lechuga el control sobre la velocidad del trabajo y la cantidad de lechugas cortadas. En la mayoría de los lugares los productores substituyeron este sistema de trabajo con maquinas empacadoras de lechugas para eliminar el control de los trabajadores sobre de la cosecha.

After a day picking olives

After a day picking olives, the oil and dust cover the hands of Benito Parra. Some won't come off even after washing his hands.

Después de un día recogiendo olivos, el aceite y el polvo cubre las manos de Benito Parra. Algunas manchas no se quitan incluso después de lavarse las manos.

Lucas Carina

Lucas Carina is the most experienced worker in a crew of Mexican farm workers grafting pistachio trees in an orchard near Caruthers.

Lucas Carina es el trabajador más experimentado en una cuadrilla de trabajadores agrícolas mexicanos que injerta árboles de pistache en un huerto cerca de Caruthers.

Maria Perez works bent over strawberry plants

Maria Perez works bent over strawberry plants all day. Strawberry picking is painful and exhausting. The earth in the beds is covered in plastic, while in between the workers walk in sand and mud. She and many members of her crew are Mixtec migrants from San Vincente in Oaxaca.

María Pérez trabaja todo el día agachada sobre las plantas de fresas. La recolección de la fresa es dolorosa y agotadora. El suelo de los surcos está cubierto de plástico acolchado, mientras que los trabajadores caminan entre arena y lodo. Ella y muchos miembros de su cuadrilla son migrantes mixtecos de San Vicente, Oaxaca.

Maria Rios

Maria Rios thins unripe dates, wearing a bandana so she doesn’t breathe the dust. She works on a metal platform, lifted into the date palm by a cherry picker— a hoist.

María Ríos corta los dátiles que no son maduros, usando un pañuelo para no respirar el polvo. Ella trabaja sobre una plataforma metálica para alcanzar la palma datilera, levantada por una grúa hidráulica.

Consuelo Mendez worked forty years

Consuelo Mendez worked forty years grafting tree seedlings at Brokaw Nursery, then retired, but came back to work because Social Security benefits didn't cover her bills. " I consider myself a skilled worker," she says. "I know all aspects of the nursery work, which is a reason why I’m still here. I’m a little of an expert in almost everything. This job is very different from picking strawberries, what I did before coming here." Workers at Brokaw joined the United Farm Workers in the 1970s. They no longer have a union contract, but Mendez' seniority still protected her job.

Consuelo Méndez trabajó cuarenta años injertando brotes de árboles en el Vivero Brokaw, posteriormente se jubiló, pero volvió a trabajar porque los beneficios del Seguro Social eran insuficientes. “Me considero una trabajadora calificada”, comenta. “Conozco todos los aspectos del trabajo en viveros, lo que explica porque todavía estoy aquí. Soy como un poco experta en casi todo. Este trabajo es muy diferente a la recolección de fresas, que es algo que hice antes de llegar aquí.” En la década de 1970 los trabajadores de Brokaw se unieron a los United Farm Workers. Actualmente ya no tienen un contrato sindical, pero la antigüedad de Méndez aún la protege en su trabajo.

A worker packs bunches of celery

A worker packs bunches of celery into boxes in an Oxnard field for Hiji Brothers. In the 1970s workers at Hiji Brothers joined the United Farm Workers, but they no longer have a union contract.

Un trabajador empaqueta manojos de apio en cajas en un campo de Oxnard para la Hiji Brothers. En la década de 1970 los trabajadores de Hiji Brothers se unieron a la United Farm Workers, pero actualmente ya no tienen un contrato sindical.

A young woman works

A young woman works on the sorting and bagging machine, which packs harvested onions in the middle of a field. She wasn't going to school, and said the foreman wouldn't put her to work on the machine if she couldn't work the full daylong shift.

Una mujer joven trabaja en la maquina de clasificación y embolsado de cebollas, la máquina empaca la cosecha en medio de un campo. Como no asistía a la escuela, comenta que el capataz no la dejaba trabajar en la máquina a menos que cubriera completo el turno del día.

Farm Workers' Wages / Los Salarios de los Trabajadores Agrícolas

At the end of the 1970s, California farm workers were the highest-paid in the U.S., with the possible exception of Hawaii's long-unionized sugar and pineapple workers. Today they are trapped in jobs that pay the minimum wage and often less, and mostly unable to find permanent year-round work.

In 1979, the United Farm Workers negotiated a contract with Sun World, a large citrus and grape grower. The contract's bottom wage rate was $5.25 per hour. At the time, the minimum wage was $2.90. If the same ratio existed today, with a state minimum of $10.00, farm workers would be earning the equivalent of $19 per hour. Today farm workers don't make anywhere near $19 an hour, though farm labor is very dangerous. At least 16 farmworkers have died of heat exposure in California fields since 2005.

In 2008 demographer Rick Mines conducted a study of 120,000 migrant farm workers in California from indigenous communities in Mexico. "One third of the workers earned above the minimum wage, one third reported earning exactly the minimum and one third reported earning below the minimum," he found. In other words, growers were paying an illegal wage to tens of thousands of farm workers.

A finales de la década de 1970, los trabajadores agrícolas de California eran los mejor pagados en Estados Unidos, con la posible excepción de los trabajadores sindicalizados del azúcar y la piña en Hawai. Hoy están atados a empleos que pagan el salario mínimo y a menudo menos de eso, y casi siempre incapaces de encontrar un trabajo permanente durante todo el año.

En 1979, la United Farm Workers negoció un contrato con Sun World, un gran productor de cítricos y uva. El salario base establecido en el contrato fue de $ 5.25 dólares por hora. En ese momento, el salario mínimo era de $ 2.90. Si existiera la misma proporción actualmente, con un salario mínimo estatal de $ 10.00 dólares, los trabajadores agrícolas deberían ganar el equivalente a $ 19.00 dólares por hora. Hoy los trabajadores agrícolas en cualquier lugar no ganan cerca de $ 16.00 dólares por hora, pero el trabajo agrícola es muy peligroso. Al menos 16 trabajadores agrícolas han muerto por exposición al golpe de calor en los campos de California desde 2005.

En 2008 el demógrafo Rick Mines realizó un estudio de120,000 trabajadores agrícolas migrantes adultos en California provenientes de comunidades indígenas en México. Mines encontró que: Un tercio de los trabajadores ganaba por encima del salario mínimo, un tercio informó ganar exactamente el mínimo y un tercio reportó ingresos por debajo del mínimo. En otras palabras, los productores estaban pagando un salario ilegal a decenas de miles de trabajadores agrícolas.

Three Mexican farm workers share a small camp

Three Mexican farm workers share a small camp under the trees. They called it living "sin techo," or without a roof. Humberto comes from Zihuatanejo in Guerrero. Pedro, who wears an earring in his ear, comes from Hermosillo in Sonora. Ramiro comes from a tiny town in the Lancandon jungle of Chiapas, about halfway between Tapachula on the coast, and Palenque, the site of the Mayan ruins. None of the men has worked more than a few days in the last several months. The riteros (people with vans who give workers rides to the fields to work) won't pick them up, because they say they live with the vagabundos (vagabonds).

Tres trabajadores agrícolas mexicanos comparten un pequeño campamento debajo de los árboles. Vivir “sin techo”, así lo describen. Humberto es originario de Zihuatanejo, Guerrero. Pedro, que usa un arete en la oreja, proviene de Hermosillo, Sonora. Ramiro viene de un pequeño pueblo en la selva Lacandona en Chiapas, ubicado a medio camino entre Tapachula, en la costa, y Palenque, el sitio donde se encuentran las ruinas mayas. Ninguno de ellos ha trabajado más que unos pocos días en los últimos meses. Los riteros (personas con camionetas que transportan a los trabajadores a los campos para trabajar) no los recogen porque dicen que viven con los vagabundos.

Father Rafael mother Hilda and children

Father Rafael, mother Hilda, and children Cecilia, Rosa, Luz, Pedro, Princess and Guadalupe Parra all sleep in a single bedroom. The Parra family, Purepecha immigrants from Michoacan, live in a single room in a house in Oxnard. The Parra family are strawberry workers.

El padre, Rafael, Hilda, la madre, y sus hijos Cecilia, Rosa, Luz, Pedro, Princesa y Guadalupe Parra duermen juntos en una sola habitación. Los Parra son inmigrantes purépechas de Michoacán y viven en un solo cuarto en una casa en Oxnard. Los Parra son trabajadores de la fresa.

Teresa Perez and a member of her family

Teresa Perez and a member of her family, with the Virgin of Guadalupe on his jacket, wait for bags of food at the Rancho Apartments, a housing project for migrant farm workers.

Teresa Pérez y un miembro de su familia, quien porta a la Virgen de Guadalupe en su chamarra, esperan recibir una despensa en los Rancho Apartments, un complejo de vivienda para trabajadores agrícolas migrantes.

Valeria Alvarado

Valeria Alvarado is a Mixtec immigrant from Oaxaca, and lives in a trailer in Toolville with her husband, son and three daughters. She is a leader of the community's effort to gain safe drinking water. Residents of Toolville have discovered dangerous concentrations of nitrates in their water supply, because of the fertilizers in runoff from irrigating surrounding farms. Residents can use the water from their taps for washing dishes and clothes, but have to buy bottled water for drinking and cooking.

Valeria Alvarado es una inmigrante mixteca de Oaxaca y vive en un remolque en Toolville con su esposo, su hijo y tres hijas. Ella es una de las líderes que dirige el esfuerzo de la comunidad para obtener agua potable. Los habitantes de Toolville han descubierto peligrosas concentraciones de nitratos en el suministro de agua causados por los residuos de fertilizantes en los canales de riego de los campos de cultivo en los alrededores. Pueden utilizar el agua del grifo para lavar los platos y la ropa, sin embargo tienen que comprar agua embotellada para beber y cocinar.

Farm workers from the Gallo wine ranch

Farm workers from the Gallo wine ranch in Sonoma County cross arms, hold hands and sing at the end of a meeting to protest the unwillingness of the company to sign a union contract. Holding hands and singing at the end of meetings is part of the culture of the United Farm Workers.

Los trabajadores agrícolas de la finca de vino Gallo en el condado de Sonoma cruzan los brazos, unen sus manos y cantan al final de una reunión para protestar por el rechazo de la empresa para firmar un contrato sindical. Tomarse de la manos y cantar al final de las reuniones es parte de la cultura de la United Farm Workers.

A Mixtec farm worker and her son

Just after arriving from Mexico, a Mixtec farm worker lives with her son in a tent on the hillside in Del Mar.

Justo después de llegar de México, una trabajadora agrícola mixteca vive con su hijo en una tienda de campaña en la ladera en Del Mar.

Luisa Bautista dresses up her two daughters

Luisa Bautista dresses up her two daughters, Julia Jasmin Lopez and Luz Esbeidy Lopez, in embroidered garments from their hometown of San Pablo Tijaltepec.

Luisa Bautista viste a sus dos hijas, Julia Jasmín López y Luz Esbeidy López con prendas bordadas de su pueblo natal, San Pablo Tijaltepec.

Gloria Merino practices as a curandera

Gloria Merino, a Triqui woman, practices as a curandera, or traditional doctor, and a partera, or midwife. Many Triqui migrants prefer the traditional medicine she practices to going to a hospital or western doctor. She holds a bundle of the different herbs she uses in making remedies for various illnesses or problems. "I make a living now working as a curandera," she says, "and I also collect cans to recycle. Many people still bring their children to me. I even cure adults. It was hard to get all of the herbs at first here in this country, but I grow many of them now. I’ve met a lot of people from Salinas, King City, Chualar, Santa Rosa, Soledad and other places, who want me to heal them."

Gloria Merino, una mujer triqui, es una curandera -practica la medicina tradicional, y también es partera, es decir, comadrona. Muchos migrantes triquis prefieren la medicina tradicional que ella practica a acudir a un hospital o a un médico occidental. Ella está sosteniendo un manojo con las diferentes hierbas que utiliza para aliviar diversas enfermedades o padecimientos. “Ahora me gano la vida trabajando como curandera”, comenta,"y también recolectando latas para reciclar. Muchas personas todavía me traen sus hijos para que yo los cure. También atiendo a los adultos. Al principio era difícil conseguir todas las hierbas en este país, pero ahora cultivo muchas de ellas. He conocido a mucha gente de Salinas, King City, Chualar, Santa Rosa, Soledad y otros lugares que quieren que yo los cure”.

Rafael Flores and one of the dance groups

Rafael Flores, an organizer of one of the dance groups at the Guelaguetza, says, "Oaxacan dances are very different. They are more like a ceremony of respect. We represent our people by our dance. Many families have children born here. They assimilate into this country and don’t know their own culture. If the parents don’t know their own culture, then the children just take in American culture. Many Oaxacan youth see themselves as American and not Oaxacan. It’s important for us not only to learn English, but also to know our history and remember our ancestors."

Rafael Flores, organizador de uno de los grupos de danza de la Guelaguetza, comenta, “los bailes oaxaqueños son muy diferentes. Son más como una ceremonia para demostrar respeto. Nosotros representamos a nuestro pueblo por medio de nuestra danza. Muchas familias tienen hijos nacidos aquí. Ellos se asimilan a este país y no conocen su propia cultura. Si los padres no conocen su propia cultura, entonces los niños simplemente adoptan la cultura americana. Muchos jóvenes de Oaxaca se ven a sí mismos como americanos y no como oaxaqueños. Por eso para nosotros es importante no sólo aprender inglés, sino también conocer nuestra historia y recordar a nuestros antepasados".

Angela Ruiz and Claudia Diaz

Angela Ruiz and Claudia Diaz are two lesbian farm workers who told their stories as part of Proyecto Poderoso, a project for ending discrimination against lesbian and gay farm workers in rural California.

Ángela Ruíz y Claudia Díaz son dos trabajadoras agrícolas lesbianas que contaron sus historias como parte de Proyecto Poderoso, un proyecto por la eliminación de la discriminación contra los trabajadores agrícolas gays y lesbianas de California.

Jose Chavarria

Jose Chavarria, a farm worker from Sahuayo, Michoacan, lives in a settlement of trailers in Raisin City.

José Chavarría, un trabajador agrícola de Sahuayo, Michoacán, vive en una colonia de remolques en Raisin City.

Success at Sakuma Farms / Éxito en la granja Sakuma

After four years of strikes and boycotts, Sakuma Farms workers successfully organized the first new farm worker union in the U.S. in 25 years – Familias Unidas por la Justicia (FUJ) – and signed a contract with the grower.

A highlight of the agreement is the establishment of a piece-rate system designed by Ramon Torres, head of the strike committee and president of FUJ. Before work starts, three workers make a “test pick.” Depending on the amount of fruit and field conditions, prices are then set so the average worker can make $15 per hour. All workers are guaranteed at least $12 per hour.

“The most important thing for us was the wages,” says Torres. “That’s the priority – to raise our living standards. We know the contract will change our lives. Now, if we make a little more, our children will have other possibilities. It’s not that we want to take them out of the fields, but we want them to have opportunities other children have.”

Después de cuatro años de huelgas y boicots, los trabajadores de la granja Sakuma han logrado la organización del primer sindicato de trabajadores agrícolas en veinte y cinco años, basado en los Estados Unidos. El sindicato, llamado Familias unidas por la justicia (FUJ), ha firmado un contrato con el productor.

Lo más destacado del acuerdo es el establecimiento de un sistema de pagan a destajo diseñado por Ramón Torres, el encargado del comité de las huelgas y el presidente de FUJ. Los precios son fijados según una prueba recolección de la fruta hecho por tres trabajadores antes que se empieza el trabajo. El trabajador corriente puede ganar quince dólares a la hora, dependiendo de la cantidad de fruta y las condiciones del campo. A lo menos, todos los trabajadores agrícolas son garantizados doce dólares a la hora.

“La cosa más importante para nosotros era el sueldo”, dijo Torres. “Es la prioridad – mejorar nuestra calidad de vida. Sabemos que el contrato cambiará nuestras vidas. Ahora, si ganemos un poco más, nuestros hijos tendrán otras posibilidades. No es que queramos sacarlos de los campos, pero queremos que tengan las mismas oportunidades de otros niños.”

Outside the labor camp the children of strikers

Outside the labor camp, the children of strikers at Sakuma Farms set up their own picket line on a fence at the gate. Their sign reads Justicia Para Todos - Justice for Everyone.

Los hijos de los huelguistas de Sakuma Farms realizan su propia protesta sobre una cerca en la entrada del campamento de trabajo. El cartel que portan dice: Justicia Para Todos.

On May Day immigrants and their supporters

On May Day immigrants and their supporters marched through the streets of Bridgeton, NJ. Many are farm workers, and the march was organized by the Farm Worker Support Committee (CATA). Marchers protested anti-immigrant bills in Congress and local anti-immigrant initiatives. They called for amnesty -- permanent residence visas which would give the undocumented immediate legal status and rights. As residents watched the march go through their neighborhood many cheered the marchers on.

El primero de mayo los inmigrante y sus partidarios marcharon por las calles de Bridgeton, Nueva Jersey. Muchos son trabajadores agrícolas, y la marcha fue organizada por el Comité de Apoyo Campesino (CATA por sus siglas en inglés). Los manifestantes protestaron contra las iniciativas de ley anti-inmigrantes locales y en el Congreso. Demandaban amnistía - visas de residencia permanente que otorgarían de inmediato un estatus legal y derechos a los indocumentados. Mientras los habitantes observaban el paso de la marcha por su barrio muchos mostraban su apoyo.

Ramon Torres

Ramon Torres, head of the strike committee and president of Familias Unidas por la Justicia, talks to the strikers at Sakuma Farms about the effort to get the company to sign an agreement.

Ramón Torres, jefe del comité de huelga y presidente de Familias Unidas por la Justicia, habla con los huelguistas en Sakuma Farms para informarles de las acciones para llegar a un acuerdo con la empresa.

The son of one of the strikers

The son of one of the strikers at Sakuma Farms stands on the bridge at the entrance into the labor camp.

El hijo de uno de los huelguistas se para en el puente a la entrada del campamento de trabajo.

The children of Sakuma Farms strikers listen to their parents

The children of Sakuma Farms strikers listen to their parents debate strategy during a meeting in the evening in the labor camp.

Los hijos de los huelguistas en Sakuma Farms escuchan a sus padres discutir la estrategia de lucha durante una reunión por la tarde en el campamento de trabajo.

Filemon Pineda and his wife Francisca Mendoza

Felimon Pineda and his wife Francisca Mendoza in their cabin in Labor Camp #2, during the strike at Sakuma Farms. Bad conditions in the cabins were a major reason for the strike. Pineda, a Triqui migrant from Oaxaca, became vice- president of Familias Unidas por la Justicia, the independent union organized by the strikers. "I’ve heard the story of the Isrealites in Egypt, who were slaves for 400 years, and treated badly," he says. "God saw how they were treated and heard their cries, and sent them Moses to free them and take them to the promised land. I see our strike like that. The bosses are like the Egyptians, and just pay us what they want. We’re like the Israelites, wanting to be free."

Filemón Pineda y su esposa Francisca Mendoza en su cuarto en el campo de trabajo #2, durante la huelga en Sakuma Farms. Las malas condiciones en las barracas fueron una de las principales razones para realizar la huelga. Filemón, un migrante triqui de Oaxaca, se volvió vicepresidente de Familias Unidas por la Justicia, el sindicato independiente organizado por los huelguistas. “He escuchado la historia de los israelitas en Egipto, quienes fueron esclavos por 400 años y tratados mal”, comenta. “Al ver que los maltrataban y escuchar sus gritos, Dios envió a Moisés para liberarlos y guiarlos a la tierra prometida. Así es como veo nuestra huelga. Los jefes son como los egipcios, y sólo nos pagan lo que quieren. Nosotros somos como los israelitas, queriendo ser libres”.

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